sábado 6 de junio de 2009

VIVIR EN LA MUERTE... O ¿QUÉ ES LA VIDA?

Los Maestros Antiguos nos han enseñado siempre que la vida no es el mundo: el mundo no es la vida, sino la muerte.

Abandonar este mundo, no es morir. Dejar el cuerpo físico, no es morir.

Morir es vivir encadenado al caos y al ciclo degenerado del mundo.

La vida verdadera es el espíritu divino, más allá de este mundo material y su ciclo de manifestaciones.

En sí, el mundo material es energía caótica sometida a procesos de inercia y degeneración.

Nuestros cuerpos de materia nacen, se desarrollan, degeneran y mueren.

Este es el ciclo de nacimiento-muerte que rige la creación demiúrgica.

En ocasiones, el espíritu divino puede llegar a manifestarse proyectándose sobre este ciclo de caos y muerte.

Este espíritu es atemporal, es vida, fuerza vital que da un destino más allá de este mundo.

En su manifestación, la divinidad proyectará sobre el lienzo del espacio-tiempo aquello que quedó roto cuando el mundo cayó arrastrado por el caos.

La vida verdadera es el Reino del Espíritu divino, un mundo regido por la belleza, el bien: un mundo perfecto.

La muerte, el elemento muerte, no tiene acceso a este Reino del Espíritu, ya que este mundo, en su virtud, permanece libre de todo vicio, enfermedad o degeneración.

El Reino del Espíritu es un mundo de perfección, libre de todo tipo de degeneración físico-mental y en el que la energía, o manifestación, se halla divinizada y totalmente dominada por la voluntad pura, libre del caos y del elemento muerte.

En este Reino del Espíritu habitan los dioses.

El mundo divino tiene un tiempo y una realización diferente a este mundo material degenerado y enfermo, mas ellos, los dioses, por sincronía, mantienen el contacto con los suyos.

Una y otra vez acuden a buscar a sus “hijos”.

Tras la encarnación en el mundo material, la muerte es tan sólo un cambio, mas no una liberación. Tras la muerte del cuerpo físico el espíritu permanece vinculado a aquello que ha sido en el mundo y aquello que haya atado en su tiempo en la Tierra, también lo ha atado en el Cielo: el degenerado permanecerá vinculado y arrastrado por sus degeneraciones, así como quien ha conquistado la virtud es Señor de sí mismo y permanece libre de la muerte.

2 comentarios:

|[Cristian]| dijo...

cuando muera quiero convertirme en una figura de holograma como yoda, obi-wan y anakin skywalker. O tal vez en un espectro, o tal vez irme al cielo solamente. Dicen que es bonito en esta época del año. Ojalá vendan golosines, aunque si es el cielo no debería existir dinero, quizás se paga con burritos, los mexicanos, saludos, aunque no nos conozcamos...

Brida dijo...

Donde estas, se extraña a un compatriota!